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Biografía

Biografía

Estoy feliz de poder representar a mi estado.

¡Hola! Soy Mauricio Ortiz Proal. Fui afortunado al tener una infancia muy placentera, que me permitió privilegiar la diversión. A los 6 años de edad emigré a vivir a la Ciudad de México y desde entonces, por muchos años, viví bajo una querencia doble: Por un lado, la ciudad en la que estudiaba, conocía, crecía. Y, por otro, la ciudad de Querétaro en donde pasaba buena parte de las vacaciones y encontraba abuelos, tíos, primos y amigos que me permitían divertirme, gozar y hacer travesuras.

Bajo una cálida infancia me alcanzó la pubertad, el momento de intensificar la socialización y, en paralelo, ir perfilando qué es lo que uno pretendería estudiar. Recuerdo mi etapa preparatoriana como una de las más plenas e importantes de mi vida, grandes amigos, extraordinarios momentos, convivencias, reflexiones, tertulias; todas ellas siempre –invariablemente- acababan en alguno de los temas más controversiales para los mexicanos: La política y el fútbol. Aprendí a entender a personas que pensaba distinto a mí, eso nunca me ha resultado difícil; mi forma de ser no cree en la imposición de posturas, más bien, en la aceptación de la diversidad.

En mi juventud -como cualquier otro chavo- me dediqué a cuestionar, a reflexionar, a soñar y a criticar.

Me acerqué al fin de la preparatoria y tenía que decidir en qué área debía estudiar, era el primer paso para apuntalarme en la dirección profesional que querría tomar. Decidí por el área 4, Ciencias y Humanidades. En ese entonces tenía la férrea convicción de estudiar dos carreras: Derecho y Economía.  Con el tiempo concentraría mis esfuerzos sólo en una de ellas: Economía.

Tuve la oportunidad de salir a vivir en el extranjero en dos momentos distintos: Primero cuando salí a Inglaterra a estudiar inglés y viví en una ciudad de corte estudiantil, extraordinariamente bella, su nombre es Cambridge. Y posteriormente cuando estudié en la ciudad de Madrid, España, un máster en Estudios Políticos Aplicados.

Con el pasar del tiempo me di cuenta que el PRI, como cualquier otra organización humana, tiene luces y sombras. No creo en el maniqueísmo y por eso decidí transformar este partido, tratando de hacer las cosas bien, derechas, conduciéndome con probidad, aprovechando las oportunidades que se me han dispensado y correspondiendo a todas ellas con trabajo, sólo trabajo y mucho trabajo.

Mis hijos y mi esposa forman mi principal razón de ser. Sus palabras, sus sonrisas, su compañía, sus bromas e incluso sus reclamos o molestias le dan buena parte de sentido a mi espíritu vital. Quiero tener la tranquilidad que el día que haya concluido mi esfuerzo laboral pueda ver con la frente en alto a mis hijos, sintiéndome satisfecho por ser para ellos un padre que ha cumplido, del que abrevaron más principios que conocimientos, más motivos que certezas, en síntesis: Haberles dado herramientas para ser mejores seres humanos que yo. En eso encontraría el verdadero éxito de mi vida.


Querétaro es un lugar lleno de gente que inspira a seguir trabajando por ellos.

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